Llevaba días sentadas sobre aquella cama, observaba como la vida pasaba ante sus ojos, como el tiempo chocaba contra aquella pared que la separaba del mundo. De repente, la ventana impulsada por un feroz ráfaga de viento se abrió dejando entrar de ese modo un pequeño rayo de sol, era demasiado débil para alumbrar aquella sombría y oscura habitación. Entró volando al par de rayo una mariposita llena de color, colores vivos, alegres, desbordantes de esperanza, esos colores gracias a la luz del rayo se avivaron y parecía que el mismo arcoíris entrara en aquella guarida de soledad y la quisiera transformar en un pequeño paraíso.
La mariposita voló y se posó sobre una llave, insinuándome con sus coloridas alas que la usara, no me atreví, solo la idea me descolocaba todo mi interior. Llevaba años sin tocar esa llave, tantos que a penas la recordaba, ya ocupaba un lugar borroso en mi mente. Esa llave era mi llave, la llave de mi vida, de mi verdadero “yo”, la que me tenía encerrada y no me permitía salir.
El rayo me envolvió con su luz y calor, esa sensación consiguió que de un impulso me pusiera en pie.
Era un paso, pequeño, pero un paso que me acercaba a la llave, a la libertar…
Hermosa la historia que nos acercas, espero que salgas de esa habitación, que recobres la libertad.
ResponderEliminarCálido abrazo.
LUZ esa luz sale de tí, pequeña mariposa¡
ResponderEliminarpasito a pasito se llega hasta el arcoiris¡
besos guapa
No dudes nunca en coger esa llave con toda la fuerza del mundo pues eres tu, tu ilusion, tu vida y tu libertad como tu dices.
ResponderEliminarAsi que aferrate con fuerza y pinta arco iris por do quier.
Besos
Siempre existe esa luz, por delgado que sea el rayo.
ResponderEliminarDeberías agarrar fuerte esa llave :)