Me da miedo acercarme tanto a la llave, o tal vez me asuste salir al exterior, ver el mundo como antes lo veia.
Me veo reflejada en un vaso de agua, quiero ver la luz que en mis ojos se esconde, pero no lo consigo porque mi imagen se difumina por culpa de una lagrima que inconscientemente acabó su recorrido en ese vaso. Es demasiado dificil, o yo demasiado cobarde. Tal vez me haya colado en un puzzle que no es el mio, no encajo con ninguna de las otras piezas. O quizás este cuento no sea el mio... o no tenga un final de los de "fueron felices y comieron perdices".
Quiero agarrar la llave, pero me resbala de las manos... no teng el valor suficiente, estoy abergonzada, abergonzada de mi misma... y de fallar a todos cuantos confian en mi... no valgo para esto..
sábado, 28 de noviembre de 2009
jueves, 26 de noviembre de 2009
Tal vez un pequeño y diminuto principio...
Llevaba días sentadas sobre aquella cama, observaba como la vida pasaba ante sus ojos, como el tiempo chocaba contra aquella pared que la separaba del mundo. De repente, la ventana impulsada por un feroz ráfaga de viento se abrió dejando entrar de ese modo un pequeño rayo de sol, era demasiado débil para alumbrar aquella sombría y oscura habitación. Entró volando al par de rayo una mariposita llena de color, colores vivos, alegres, desbordantes de esperanza, esos colores gracias a la luz del rayo se avivaron y parecía que el mismo arcoíris entrara en aquella guarida de soledad y la quisiera transformar en un pequeño paraíso.
La mariposita voló y se posó sobre una llave, insinuándome con sus coloridas alas que la usara, no me atreví, solo la idea me descolocaba todo mi interior. Llevaba años sin tocar esa llave, tantos que a penas la recordaba, ya ocupaba un lugar borroso en mi mente. Esa llave era mi llave, la llave de mi vida, de mi verdadero “yo”, la que me tenía encerrada y no me permitía salir.
El rayo me envolvió con su luz y calor, esa sensación consiguió que de un impulso me pusiera en pie.
Era un paso, pequeño, pero un paso que me acercaba a la llave, a la libertar…
La mariposita voló y se posó sobre una llave, insinuándome con sus coloridas alas que la usara, no me atreví, solo la idea me descolocaba todo mi interior. Llevaba años sin tocar esa llave, tantos que a penas la recordaba, ya ocupaba un lugar borroso en mi mente. Esa llave era mi llave, la llave de mi vida, de mi verdadero “yo”, la que me tenía encerrada y no me permitía salir.
El rayo me envolvió con su luz y calor, esa sensación consiguió que de un impulso me pusiera en pie.
Era un paso, pequeño, pero un paso que me acercaba a la llave, a la libertar…
miércoles, 25 de noviembre de 2009
La realidad..
El dolor era desconcertante.
Exactamente eso, me sentía desconcertada.
No podía entender, no le encontraba sentido a lo que estaba ocurriendo.
Mi cuerpo intentaba rechazar el suplicio, y me absorbía una y otra vez una oscuridad
que me evitaba segundos e incluso minutos enteros de agonía, haciendo que fuera aun más dificil mantenerse en contacto con la realidad.
Intenté hacer que se separaran, el dolor y la realidad.
La Irrealidad era negra y en ella no me dolía tanto.
La realidad era roja y me hacía sentir como si me aserraran por la mitad, me atropellara un bus, me golpeara un boxeador, me pisotearan unos toros y me sumergieran en un ácido, todo a la vez.
La realidad era sentir que mi cuerpo se retorcía y enloquecía aunque yo no podía moverme, posiblemente debido al mismo dolor.
La realidad era saber que había algo mucho más importante que toda esa tortura, pero era incapaz de recordar que era.
La realidad había llegado demasiado rápido...
Exactamente eso, me sentía desconcertada.
No podía entender, no le encontraba sentido a lo que estaba ocurriendo.
Mi cuerpo intentaba rechazar el suplicio, y me absorbía una y otra vez una oscuridad
que me evitaba segundos e incluso minutos enteros de agonía, haciendo que fuera aun más dificil mantenerse en contacto con la realidad.
Intenté hacer que se separaran, el dolor y la realidad.
La Irrealidad era negra y en ella no me dolía tanto.
La realidad era roja y me hacía sentir como si me aserraran por la mitad, me atropellara un bus, me golpeara un boxeador, me pisotearan unos toros y me sumergieran en un ácido, todo a la vez.
La realidad era sentir que mi cuerpo se retorcía y enloquecía aunque yo no podía moverme, posiblemente debido al mismo dolor.
La realidad era saber que había algo mucho más importante que toda esa tortura, pero era incapaz de recordar que era.
La realidad había llegado demasiado rápido...
domingo, 22 de noviembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
al borde del precipicio.

Sabes cuando te situas al borde de un precipicio, y sabes que si saltas te harás daño, mucho daño, pero tu quieres saltar aun conociendo el dolor, pero si te quedas arriba, en el precipicio sentiras la ausencia del dolor de no haber saltado,pero ese dolor será menor que saltando...quedandote arriba arriesgas más que saltando, porque ese precipicio ya lo saltaste en otras ocasiones, y la esperiencia ya la viviste, y la viviste tan intensamente que te cuesta no repetir.
Yo en este momento no se si saltar, o quedarme mirando desde arriba, no se si confiar en esa parte de mi (el corazón) que me dice "salta", o confiar en esa otra parte (la cabeza) que me aconseja quedarme. Todas y cada una de mis últimas decisiones las he tomado guiandome por esa primera parte, el corazón, y que digamos, me a fallado varias veces, y ahora ya no se por que lado seguir, estoy agotada y sin fuerzas suficientes, y se, que si no pongo fuerza me desbaneceré y caeré en el precipicio, estoy demasiado cerca del borde, hay que ver la fuerza que tiene la gravedad...
Yo en este momento no se si saltar, o quedarme mirando desde arriba, no se si confiar en esa parte de mi (el corazón) que me dice "salta", o confiar en esa otra parte (la cabeza) que me aconseja quedarme. Todas y cada una de mis últimas decisiones las he tomado guiandome por esa primera parte, el corazón, y que digamos, me a fallado varias veces, y ahora ya no se por que lado seguir, estoy agotada y sin fuerzas suficientes, y se, que si no pongo fuerza me desbaneceré y caeré en el precipicio, estoy demasiado cerca del borde, hay que ver la fuerza que tiene la gravedad...
lunes, 2 de noviembre de 2009
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